¿Cómo mejorar la eficiencia de los reductores de velocidad?

La Diputación de Barcelona reclama la necesidad de elaborar una normativa estandarizada que regule la instalación de los elementos reductores de velocidad. La carencia de una normativa estandarizada que regule la instalación de elementos reductores de velocidad hace que cada administración los utilice según sus criterios, muchas veces con riesgo para los usuarios de la vía.

En los últimos años se han popularizado los elementos reductores de velocidad. Se trata de elementos, prefabricados o de obra, que se instalan en la calzada de las carreteras y calles y que tienen como objetivo crear obstáculos a los vehículos que circulan por la vía para que limiten su velocidad de circulación y de este modo se incremente la seguridad viaria, tanto de los vehículos como de los peatones y otros usuarios de la vía.

Una tendencia al alza

Los motivos de este incremento de los elementos de reducción de velocidad son bastante variados. Por un lado nos encontramos ante un aumento generalizado de la motorización, y por lo tanto, un mayor número de vehículos que circulan por las calles y las carreteras. También nos encontramos con un aumento generalizado de las velocidades de circulación, por ejemplo, en muchas calles la velocidad se limita a 50 o incluso a 30 kilómetros por hora, velocidad que muy a menudo es superada por los conductores. Por último, las administraciones y la sociedad en general han visto la necesidad de hacer un esfuerzo para reducir los accidentes de tráfico y los centenares de muertos que causan cada año.

Estos elementos son, en general, efectivos para mejorar la seguridad viaria de puntos conflictivos como por ejemplo las travesías, las calles con poca visibilidad o con mucho tránsito de peatones, etc. Ahora bien, si no se hace
un estudio detallado del entorno donde se quieren instalar estos elementos, el resultado puede ser peor que el problema inicial, puesto que los elementos de reducción de velocidad se convierten en peligros para los coches y, especialmente, para las motocicletas. También es un problema para los vehículos de emergencias y para el transporte público.

La Diputación de Barcelona, a través de la Oficina Técnica de Movilidad y Seguridad Viaria hace unos años que instala, de forma experimental, plataformas de reducción de velocidad en las carreteras locales de la provincia de Barcelona, especialmente a la entrada de los tramos urbanos, es decir, de las travesías. Para no crear situaciones de riesgo, antes de la instalación de cualquier elemento de reducción de la velocidad, el equipo técnico analiza todo un conjunto de variables que determinan los criterios que utiliza la Diputación de Barcelona y que, por lo tanto, sólo son aplicables a las carreteras que ella gestiona. El resto de elementos que se instalan en las calles dependen directamente de los ayuntamientos.

En ese sentido es necesaria la existencia de una normativa estandarizada que regule el uso y establezca criterios de instalación de estos elementos para evitar situaciones de riesgo y también para informar los usuarios de las vías con más claridad.

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